El municipalismo como motor de desarrollo protagoniza un encuentro celebrado en Cañada Rosal
- ???label.link.back???
- ???label.link.share???

Cañada Rosal fue la sede este martes de un debate en el que se pusieron de manifiesto las posibilidades y los retos del municipalismo en el desarrollo de los territorios
El Encuentro Publicaciones 7.0: "El poder de lo local en Andalucía" contó con la participación de:
- Rodrigo Rodríguez Hans, alcalde de Cañada Rosal y vicepresidente de Prodetur.
- Inmaculada Sánchez, alcaldesa de Conil
- Aurelio Fernández, alcalde de Lucena.
- Manuel Lozano, alcalde de Marmolejo.
El encuentro, moderado por la periodista Ana Huguet, abordó algunos de los principales retos y oportunidades que afrontan los municipios andaluces.
Entre los temas abordados destacaron el papel de los pequeños municipios como motores de desarrollo, el reto demográfico y la fijación de población, así como la necesidad de generar nuevas oportunidades para garantizar su futuro.
Asimismo, se debatió sobre el empleo y la adaptación de los modelos productivos a los nuevos desafíos tecnológicos, la financiación local, la prestación de servicios públicos, el acceso a la vivienda y las infraestructuras necesarias para favorecer un desarrollo equilibrado y sostenible.
En este contexto, el alcalde de Cañada Rosal, Rodrigo Rodríguez Hans, remarcó el papel de los municipios como espacios generadores de oportunidades.Como principal reivindicación planteó la de la atención sanitaria, tanto mediante la mejora de las infraestructuras ya existentes como con la construcción de un nuevo consultorio.
Además, defendió que los pequeños municipios no pueden seguir perdiendo servicios esenciales, ya que garantizar una sanidad pública de calidad es fundamental para fijar población, asegurar la igualdad de oportunidades y preservar la calidad de vida de la ciudadanía.
Ante la pregunta de qué significa vivir en un pueblo como Cañada Rosal, Rodríguez Hans respondió que supone "vivir desde la autenticidad, desde la verdad y desde un profundo sentimiento de identidad y pertenencia. Aquí se vive en comunidad, y eso marca la diferencia. Cuando vuelves de fuera y entras en el pueblo, sientes que estás llegando a casa".
